En el corazón de la selva amazónica ecuatoriana está localizada una comunidad indígena que decidió apostarle a la conservación de sus especies y al turismo comunitario como forma de vida para mantener a su entorno. Se trata de Martinica, una comunidad ubicada en la frontera de Ecuador y Perú, en la provincia de Orellana, donde funciona el proyecto Yaku Warmi.

Gracias al auspicio de varias entidades estatales, el proyecto Yaku Warmi le permite a cerca de 40 familias asociadas, trabajar en 20 mil hectáreas de bosque primario para la conservación de flora y fauna.

En este espacio, los turistas son bienvenidos. Hay cabañas acopladas para la comodidad de quienes desean conocer el lugar, además, los lugareños han sido capacitados para atender de buena manera a los visitantes.

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Los atractivos son varios: los senderos ecológicos, los ríos y los coloridos guacamayos o los monos, pero lo que más llama la atención es el avistamiento del delfín rosado.

Escucha el sonido característico del delfín rosado o bufeo:

Se trata de una especie en peligro de extinción que vive en el río Amazonas y sus afluentes, en el caso ecuatoriano se los puede ver en el río Aguarico.

Antiguamente, se creía  que este delfín tenía poderes curativos y poderes afrodisíacos, una diversidad de mitos que llevaron a esta especie al peligro de desaparecer. Ante esta realidad, los comuneros idearon una manera de salvar la especie, en vez de cazarlos, decidieron dejarlos en su hábitat y alimentarlos, así crearon un vínculo con estos animales que ahora son el principal atractivo del lugar.

Esta asociatividad ha permitido que dentro de las comunidades indígenas se entienda que la caza está permitida para la supervivencia pero no para lucrar de estas especies, a cambio de ese cambio ahora le apuestan al turismo como un ingreso que les incentive a cuidar de mejor manera su ambiente.

Conoce más de Martínica en el siguiente reportaje turístico:

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